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| Fractal, por Tomajazz.com |

Fecha: 06 de septiembre de 2007.
Lugar: Bogui Jazz (Madrid).
Componentes:
Javier Bruna: saxo tenor y flauta.
Héctor García Roel: guitarra eléctrica.
Gerardo Ramos: contrabajo.
Diego Gutiérrez: batería.
Comentario: En una disciplina como el jazz, donde las formaciones se suelen presentar bajo el nombre de uno o dos músicos estableciendo con claridad la separación entre líderes y acompañantes, resulta curioso encontrar bandas con denominación genérica. Tal es el caso de este cuarteto Fractal, en cuyo nombre colectivo radica la justicia de no destacar a ninguno de los cuatro músicos por encima de sus compañeros. Y es que el concepto cooperativo de esta banda salta a la vista en cuanto abordan unos pocos compases. Todos tienen la misma relevancia, y sus discursos se entrecruzan constantemente. Además se apoyan en composiciones originales cuya moderna carcasa esconde un sentido respeto por las corrientes centrales del jazz.

Su repertorio abarca todo tipo de tempos, con armonías que evocan antiguos standards, afilados devaneos hard-bop, jazz modal y hasta cierto aire rockero. Esa variedad en su propuesta, el buen hacer individual y colectivo y la naturalidad con que abordan su trabajo en directo les permite conectar rápida y sinceramente con el público, como se pudo observar en esta cita nocturna en Bogui Jazz. Fractal permitió al oyente enfocar la escucha de forma caleidoscópica. Uno cerraba los ojos y se centraba en el conjunto, en el solista o en cualquier otro músico. Siempre encontraba motivos de disfrute. El batería Diego Gutiérrez combinaba el swing tradicional con recursos más modernos. Siempre alerta a las evoluciones de sus compañeros, y formando una pequeña sociedad con el contrabajista Gerardo Ramos, a ratos se limitaba a los elementos habituales en una batería de jazz, si bien se apoyaba en una segunda caja, en enseres percusivos sobre sus tambores e incluso en unas espátulas con las que percutir sus parches. Ramos, de sonido claro y redondo, funcionaba a la perfección en cualquier tipo de entorno rítmico, ya en walking bass o sobre patrones escritos. Muy melódico en sus solos, su composición "Algerienne" fue de lo mejorcito de la noche. Si bien la interacción ocurría en todas las direcciones, otra pequeña sociedad fue la formada por guitarrista y saxofonista. Héctor García Roel tiene la extraña capacidad de no abusar de su interminable lista de recursos. Si bien su discurso suena contemporáneo por momentos, y en ocasiones sus pedales de efectos le permiten jugar con el ruido, su labor guitarrística descubre una enorme deuda con el jazz tradicional, patente en sus continuas citas de standards y frases de be-bop. Suyos fueron algunos de los temas más arriesgados en concepto, cercanos al drum'n'bass o a la pura exploración de sonidos. Por su parte, Javier Bruna demostró una facilidad insultante al saxo tenor. Buen timbre, capacidad lírica para las partes escritas y un enorme sentido melódico en sus improvisaciones. Al igual que el resto de sus compañeros, Bruna no basaba su actuación en su capacidad técnica, sino en su aporte al conjunto. El sonido profundo del tenor contrastaba con la flauta travesera, que utilizó en varios números. Autor de gran parte del repertorio de la banda, "The Machine", "Metropol" y el divertido "Hipopótamo Swing" descubrieron sus buenas maneras como compositor.
Un grupo para no perder de vista, esperemos que plasmen su música en CD en breve. De momento se han hecho acreedores a la titularidad de la jam session de los martes en el Bogui. Habrá que verlo.
Texto © 2007 Patricio Nichols
Fotos © 2007 Sergio Cabanillas
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| Pablo Arrieta Trío, por Tomajazz.com |

Fecha: 05 de septiembre de 2007.
Lugar: Bogui Jazz (Madrid).
Componentes:
Pablo Arrieta: guitarra eléctrica.
Carlos Barretto: contrabajo.
Daniel García Bruno: batería.
Comentario: Todo tiene su lado bueno. Hasta el final de las vacaciones estivales aporta como contrapartida la vuelta a la normalidad de ciertas actividades culturales. Bogui Jazz abre nuevamente sus puertas continuando la línea ascendente que ya se podía observar en su programación de la pasada temporada. En este miércoles de septiembre el encargado de poblar las tablas del escenario fue el guitarrista Pablo Arrieta, con una propuesta híbrida entre standards y temas propios.
A su lado, la excelente sección rítmica formada por el contrabajista portugués Carlos Barretto y el batería Daniel García Bruno (sustituyendo al inicialmente anunciado Jimmy Castro), mostró complicidad y muy buenas maneras. Barretto confeccionaba inteligentemente sus líneas, complementaba su walking bass con acompañamiento abierto e improvisaba con reminiscencias del mismísimo Dave Holland. García Bruno proponía juegos rítmicos y recogía siempre a tiempo el testigo lanzado por sus compañeros. Todo ello junto al timbre metálico de la guitarra de Arrieta conformaba un sonido cercano al de los últimos tríos de Wolfgang Muthspiel.

En cuanto al repertorio, el primer pase fue testigo de cuatro originales y el "Falling Grace" de Steve Swallow. El guitarrista utilizó puntualmente efectos como el wah-wah o el loop, mientras Barretto y García Bruno jugaban con el tiempo y el espacio, hilando un elegante tejido sonoro sobre el que discurrían las improvisaciones del líder. En "Spaghetti Western", basado en la armonía de "So What", el contrabajista luso nos regaló un precioso solo con arco.
Tras el descanso triunfaron las versiones. El "Youkali" de Kurt Weill con tratamiento de bolero, el "Lacrimosa" del Réquiem de Verdi y el "Evidence" de Thelonious Monk contrastaron con "Choro para Nana" (composición de Arrieta), conformando un espectáculo ecléctico y variado. Monk volvió a asomarse por el local en el bis, un rápido "Rhythm-A-Ning" (basado en el gershwiniano "I Got Rhythm") para lucimiento de la sección rítmica, en especial de un Carlos Barretto que volvió a blandir su arco para deleite de los presentes.
El Bogui vuelve a calentar motores. Baldo Martínez, Barry Harris & Chuck Israels Trio, Chema Saiz, Bruce Saunders o Jamie Davis con la Bob Sands Big Band son sólo algunos de los artistas que habitarán su escenario en este mes de septiembre. Estaremos al tanto.
Texto © 2007 Arturo Mora Rioja
Fotos © 2007 Sergio Cabanillas
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| Kristjan
Randalu en el Festival Berklee's Corner, por Tomajazz.com |

Fecha:
14 de julio de 2007.
Lugar: Bogui Jazz (Madrid).
Componentes:
Kristjan Randalu: piano.
Toño Miguel: contrabajo.
Bodek Janke: batería, percusión, voz y flauta.
Comentario: Bogui Jazz cumple dos años, y para celebrarlo ha
organizado el Festival Berklee's Corner, cediendo su escenario a
figuras de la escena norteamericana con presencia en la famosa Berklee
School of Music de Boston, como The Fringe (con George Garzone), JoAnne
Brackeen o High Groovin'. En esta ocasión, y para cerrar el
festival, el turno le tocó al pianista estonio Kristjan
Randalu, residente en Manhattan, al que ya pudimos ver en febrero al
mando de otra de sus formaciones, el cuarteto con chelo.
Para su presentación veraniega Randalu mostró una
versión ampliada de sí mismo, disfrutando de
más espacio en sus solos y erigiéndose en
melodista de la mayoría de las piezas, originales de corte
contemporáneo y arriesgadas versiones de standards donde el
uso de métricas inusuales fue territorio común.
De hecho el espectáculo arrancó con un 5/4,
preludio del sorprendente "All the Things You Are" en el que
Toño Miguel evidenció una gran capacidad en los
tempos rápidos. El zaragozano, de vuelta a la escena
madrileña tras su aventura neoyorquina, demostró
excelentes habilidades líricas y rítmicas,
precisión y buen sonido. Su compañero de
sección, el polaco Bodek Janke, se movía entre el
swing y los motivos étnicos, pasando por el drum'n'bass y
haciendo uso de todo tipo de enseres percusivos, incluída la
mbira (instrumento africano conocido como piano de dedos, finger piano,
o piano de pulgares, thumb piano), con la que dobló a un
Randalu que pellizcaba las cuerdas de su piano mientras presionaba las
teclas correspondientes. Recursos, que no artificios. Cadencias
armónicas embriagadoras, hipnóticos riffs de
piano y sorprendente claridad en complejos entornos rítmicos
avalaron el buen trabajo del trío. Para finalizar el primer
pase, el "Folk Song" de Bodek Janke alternando métrica de
11/4 con un patrón latino para los solos.
Diez minutos de descanso y vuelta al trabajo con otro standard
deconstruido, "I Hear a Rhapsody", dando paso a un 7/4
también obra de Janke en cuya introducción el
batería cantaba y tocaba la flauta a la vez. Una
introducción casi libre, con elevados niveles de
energía sobre las tablas, obtuvo el merecido premio del
público: entregados y sinceros aplausos. La balada
"Equilibrium" y la espectacular versión de "If I Were a
Bell" cerraron el concierto de un grupo que, si se hace justicia, a
buen seguro aparecerá en no mucho tiempo en carteles de
festivales internacionales.
En tiempos en que se abusa del lenguaje común del jazz para
montar rápidamente combos sin apenas ensayo previo, da gusto
disfrutar de una banda por cuyos poros emana el fruto del trabajo. Buen
entendimiento, perfecto ensamblaje, definición de un
escenario privilegiado para la improvisación y
expresión en estado puro: cualidades más que
sobradas para convencer al público más exigente.
Y encima el Bogui ("El Club de Jazz de Madrid", como lo llama Juan
Claudio Cifuentes "Cifu") prosigue su exitosa andadura, todo un lujo en
la Villa y Corte (más si cabe comparando su
programación con la del resto de clubes
madrileños, y especialmente con la de los eventos veraniegos
promocionados por el Ayuntamiento). Como gritó un emocionado
espectador en mitad del concierto de Randalu: "¡Esto es la
hostia!".
© 2007 Arturo Mora Rioja
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| Kristjan
Randalu Quartet, por Tomajazz.com |

Fecha: 8 de febrero de
2007.
Lugar: Bogui Jazz.
Componentes:
Kristjan Randalu: piano
Stephan Braun: violonchelo
Toño Miguel: contrabajo
Bodek Janke: batería, percusión y voz
Comentario: La magia del
jazz en un club no sólo se alimenta de la
cercanía a los músicos y la
interacción de éstos con el público,
ni siquiera del ambiente cómodo y acogedor. A veces los
clubes son testigos mudos (¡qué paradoja!) de la
emergencia de talentos no muy conocidos, descubrimientos de inolvidable
recuerdo como este cuarteto, el del pianista estonio Kristjan Randalu.
Hasta tal punto sorprendió, que parte del público
repetía experiencia tras haber asistido a algunos de los
conciertos que el mismo combo había ofrecido la semana
anterior (ya lo dice Randalu en su página web: "Madrid is
the place!").
De entrada la formación era más que inusual:
partiendo del cuarteto clásico melódicamente
encabezado por un saxo, Randalu otorgaba dicho liderazgo al violonchelo
de Stephan Braun, virtuoso amanuense de variadas técnicas y
con plena capacidad para la improvisación. El uso de efectos
sonoros en el chelo y patrones de batería modernos,
así como las variaciones métricas y la
técnica clásica del pianista, identificaban al
grupo con los suecos E.S.T., si bien en las ocasiones en que la base
melódica y rítmica de los temas hacía
referencia a música tradicional balcánica, la
similitudes se daban con el yugoslavo Bojan Z. Sonido, por tanto,
puramente europeo.

Los cuatro intérpretes, residentes en Manhattan, mostraron
interacción, escucha mutua, excelente nivel
técnico y buenas ideas. El zaragozano Toño Miguel
(sonriente de principio a fin del concierto) ofreció un
discurso basado en notas claras y precisas, mientras Bodek Janke no se
limitó a tocar la batería, utilizando diversos
tipos de enseres percusivos y cantando melodías de tinte
étnico en varios temas. Compases de 5/4 y 7/8 se combinaban
con intrincadas versiones de clásicos como "All the Things
You Are" o "If I Were a Bell", sorprendentes arreglos de Randalu con
endiabladas partes escritas. El estonio dirigía a su grupo
desde la discreción, sin extenderse demasiado en sus solos y
dando cancha a sus músicos. No obstante el héroe
de la noche fue Stephan Braun. El chelista embelesó al
nutrido público que asistía, entre el silencio
respetuoso y el aplauso encendido, al espectáculo. Mezclando
técnicas de arco y pizzicato,
autoacompañándose o apoyando el instrumento sobre
su muslo, como si de una guitarra se tratase, Braun aportó
más que simple color tímbrico. El joven cuarteto
hacía hincapié en los detalles, evitando de ese
modo el abuso del virtuosismo. El sabio uso de dinámicas y
contrapuntos permitía variar la intensidad de los temas de
forma dramática pero no abrupta, concentrando la
atención del oyente en múltiples puntos, desde la
interacción rítmica al lirismo
melódico o la síntesis de timbres (con especial
mención al unísono entre chelo y piano).

Estamos ante otro nuevo éxito de la globalización
artística. La fructífera escena neoyorquina
está agrupando a músicos de todos los
orígenes, afianzándose como centro de contactos,
marcando tendencias pero sin cercenar ideas estilísticas.
Por otro lado Europa continúa su avance hacia el Olimpo del
jazz contemporáneo. El cuarteto de Kristjan Randalu (un
estonio, un alemán, un español y un polaco) no
sólo aporta prueba de ello, además fomenta la
sensación de que aún le queda mucho
más que decir. Le seguiremos la pista.
http://www.kristjanrandalu.com
http://www.stephanbraun.com
http://www.antoniomiguelbass.com
http://www.bodekjanke.de
© 2007 Arturo Mora Rioja
Fotos: Sergio Cabanillas
http://www.tomajazz.com
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